• Presentación de los 4º, reconocimientos de la Fundación Tau
  • Rafael Pozo abrazando a una mujer que obtuvo el reconocimiento
  • Posado con los premiados y las autoridades presentes

‘Discapacidad, una cuestión de derechos humanos’. Con esta rotundidad entregó ayer la Fundación TAU sus cuartos reconocimientos en un emotivo encuentro en torno a los apoyos para las personas con discapacidad intelectual.

Un encuentro que contó con voces expertas y muy sensibles en lo que respecta, convencidas del cambio de modelo en el que por fin se dicta por ley que las personas tienen derecho a decidir sobre sus vidas, algo que Rafael Pozo y toda la Asociación Paz y Bien llevan reivindicando desde los comienzos hace más de 44 años.

Por fin ha llegado ese momento y por eso la tarde de ayer fue especial y así se palpó en el ambiente con las personas usuarias, familias y profesionales del sector, premiados y ponentes que se dieron cita en el salón de actos de la Fundación Caja Rural de Sur de Sevilla.

Tras la bienvenida por parte de la directora general de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Sevilla, Rosa María Siverio, la fundación dio a conocer su trabajo a través de un vídeo sobre la memoria 2022, en el que personas usuarias y profesionales cuentan con ejemplos reales en qué les sirve para su día a día.

El siguiente bloque se trató de una reflexión sobre los nuevos apoyos a las personas con discapacidad tras la reforma legal con la Ley 8/2.021, de manos de representantes institucionales como el director general de Personas con Discapacidad de la Junta de Andalucía, Pedro Calbó. El director comenzó por dejar bien claro que “las personas con discapacidad tienen derecho a tomar sus propias decisiones” y terminó agradeciendo “la ayuda que TAU ha brindado a la administración desde el primer día que se le requirió”.

A continuación, le siguió la representación de la figura del Notario en la persona de Manuel Seda, quien explicó algunos cambios con la reforma como que “las medidas voluntarias de apoyo para las personas con discapacidad han sido conferidas al notario”. “La persona elige qué apoyo necesita y quién se lo da”, apuntó, además de que “la constitución recoge que las personas con discapacidad tienen derecho a la dignidad, por lo que es una cuestión de derechos humanos”. Terminó señalando algo muy importante y es que “la reforma modifica que ya no se habla con un representante, sino con la persona con discapacidad”.

El director del Hospital Psiquiátrico Penitenciario de Sevilla, Fernando Ávila, puso el foco sobre “la importancia de la labor para conseguir la dignidad de la vida de estas personas, para que la sociedad no se olvide de ellas y que cuando salgan sigan siendo ciudadanos de pleno derecho”.

A continuación, Rafael Caballero de Tena, presidente de ASPANRI, quiso dirigirse a la Asociación Paz y Bien apuntando “la impresionante obra social que ha conseguido en la mejora de las personas con discapacidad y de sus familias”. “Paz y Bien fue un referente para nosotros porque nos apoyamos siempre en los comienzos, que fueron difíciles”, sentenció.

Por último tomó la palabra María Luisa Zamora Segovia, delegada de Discapacidad del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, quien explicó que su función es “garantizar el acceso a la justicia en condiciones de igualdad de las personas con discapacidad, para que no sufran discriminación en su contacto con los órganos judiciales”. Además, mostró su encomienda de “atender su voluntad, deseos y preferencias, pues tienen derecho a ser oídas por los jueces”, mientras hacía un llamamiento a la tranquilidad de las familias ante el cambio de la ley.

Tras estas magistrales ponencias, tuvo lugar la entrega de los reconocimientos que recayeron en:

  1. José Ángel García Fernández, a título póstumo, recogido por su esposa, Isabel de la Rosa, de manos de Rafael Pozo.
  2. Regina Mundi, entregado a la Hermana María Ángeles Cejudo por el reverendo Allan Chávez, Superior de los Camilos de Sevilla.
  3. Apascide, recogido por su presidenta, María Dolores Romero, y entregado por Pepa Romero, presidenta de la Asociación Paz y Bien.
  4. Justo Delgado Cobo, entregado por Pedro Calbó.
  5. Las Hijas de la Caridad, recogido por la Hermana Piedad Aguilar de manos de Estrella Montaño, patrona de la Fundación TAU.
  6. Y la Iglesia de Sevilla, que fue entregado al Obispo Auxiliar, Ramón Valdivia, por Fray Antonio Vázquez, Superior de los Capuchinos de Sevilla.

La cita, conducida por Israel Montes, responsable de programas de la Asociación Paz y Bien, terminó con la despedida de Fray Rafael Pozo, quien invitó a los asistentes a responder con amor ante la vida.

La fundación Tau nace en 1994 a iniciativa de la Asociación Paz y Bien para apoyar a las personas con discapacidad en sus proyectos de vida. Fue socio fundador de la Asociación Española de Fundaciones, la Asociación Española de Fundaciones Tutelares y de la Asociación Andaluza de Fundaciones. Se trata de la primera Fundación creada a nivel Andaluz en todos los organismos relacionados con las personas con discapacidad y continúa desempeñando un rol activo en el diseño y ejecución de apoyos a personas con discapacidad.