Es de justicia reconocer aquello que se hace en nombre del bien. Aquello que sirve para que el mundo, la sociedad, las familias, las personas alcancen mayores cotas de felicidades.

Es de justicia felicitar a las personas que se han esforzado buscando ese fin, pues aunque no lo han hecho pensando en el aplauso, sentir el cariño de los demás fortalece la nobleza de las causas.

Es de justicia poner en valor el trabajo que, con un foco muy claro, hace realidad las buenas ideas y los buenos propósitos.

Es de justicia agradecer todo ello, porque ya se sabe: es de bien nacido ser agradecido.

La conjunción de todas estas razones puso en marcha una maquinaria a comienzos de este año para que el 23 de abril de 2024 se rindiera homenaje a un grupo de mujeres que han marcado la andadura de estos buenos propósitos que son la Asociación Paz y Bien y la Fundación TAU.

Diseñado el formato y congregada toda la familia de ambas entidades en el magnífico teatro del centro cívico Hogar Virgen de los Reyes de Sevilla, solo hubo que dejar que todo sucediera y, solo, fue sucediendo.

La cita, conducida por la responsable de Comunicación de Paz y Bien, Auxi Contreras, dio comienzo con la bienvenida de la directora general del área de Barrios de Atención Preferente y Derechos Sociales, Rosa Siberio Pérez, quien señaló “las barreras de todo tipo” que enfrentan las personas con discapacidad, principalmente las mujeres respecto de “violencia de género y abusos”, y “son desafíos de toda la sociedad”. Además, ponía sobre la mesa la importancia de la creación “de espacios dignos y acogedores donde se valore a las personas por lo que son”.

El responsable de Programas de Paz y Bien, Israel Montes, fue el encargado, a continuación, de contextualizar la razón de ser de TAU y su puesta en marcha por parte de Paz y Bien. La fundación nace en 1994 para que “en una misma persona no confluyan la atención directa y la defensa de los derechos de a quien está acompañando”. Una idea que pasó al ordenamiento jurídico muchos años después, concretamente en 2021 con la Ley 8/21 en la que se “diferencia esa figura”. Montes terminó afirmando que son “30 años con la intención de que se siga caminando por ese reconocimiento de los derechos de las personas con discapacidad y avanzar como sociedad con la aplicación de la ley”.

El acto contó con una mesa redonda moderada por Francisco Molina, responsable de Proyectos de Paz y Bien Guatemala, quien explicó cómo “nuestros brazos se abrieron para cooperar hacia Guatemala, unidos a los de otros compañeros y compañeras”, que son entidades que también operan en el territorio y con las que realizamos de manera conjunta nuestra labor.

En la mesa redonda escuchamos voces de Ibermed, de la mano de José María Ruiz Tudela, Fundación Madrazo, con Marta Crespo, y las compañeras de Paz y Bien Guatemala Brenda Hernández y Bianca Guerra, quienes contaron cómo se coordina todo para apoyar a las mujeres, que en el país son consideradas inferiores, en sus tempranas maternidades y en la lucha contra la lacra de la desnutrición, que deja secuelas de por vida a los niños y niñas.

Tras sus intervenciones llegaron los homenajes, que comenzaron con Emilia Barragán, profesional de los comienzos de Paz y Bien, y Rosaura, atendida en el Centro de Promoción Social Tuncuchá de Guatemala, quienes a pesar de su discapacidad física y las muchas operaciones a las que fueron sometidas sacaron adelante un proyecto de vida y cumplieron sus metas.

A continuación, por el escenario del teatro desfilaron Inma Reyes Flores, con su persona de apoyo Pastora Alcalá Cordero; Cinta Vázquez Rodríguez con Yolanda Aguilar Buceta; Francisca Morales Avilés con Lidia Aguilar Buceta; Carmen Prieto Luque con Natividad de la Llera Jara; Esperanza Silva Melchor con Elena Palma de las Casas; Fuensanta Gómez González con Carmen Castillo Martín; Olga Mª Reguera Pérez con Susana Pacheco Cortegana; María Dolores Garrido Fernández con Jesús Gumiel Gómez; y María Nancy Martín González con Ana Carrero Garrido.

Su emoción fue desbordante pues la institución que las acompaña y sus profesionales de referencia hacían pública su valía por ir superando día a día las barreas que se les presentan, por no sucumbir a vivir su propia vida y tomar sus propias decisiones. Felicidades a todas.

El último de los homenajes fue para Pepa Romero, presidenta de Paz y Bien y cofundadora de la entidad junto con Rafael Pozo, impulsor de este reconocimiento.

La proyección de un video que repasa toda su vida fue muy emocionante para ella y para el público, a lo que se sumaron las palabras de cariño de algunas de las personas con las que ha recorrido este camino y de su familia.

Luis Gonzaga, presidente de la asociación de entidades de apoyo a la toma de decisiones Liber, representó a todas las entidades como TAU, a la que manifestó su reconocimiento. Y, por último, clausuró la cita el director general de Personas con Discapacidad de la Junta de Andalucía, Pedro Calbó, quien lanzó un “agradecimiento en nombre de la Junta de Andalucía” hacia Pepa Romero por “toda una vida de servicio hacia los demás, por haber creído y haber hecho posible Paz y Bien y TAU”.

Para Pepa Romero “no se hace nada sin las personas, sin haber estado rodeada de un gran equipo humano y haber tenido la suerte de haber trabajado con ellos”, agradeciendo al “impulsor de todo, Rafael” que le “dio la mano desde el primer momento”.

Gracias al Ayuntamiento de Sevilla, en particular al área de Barrios de Atención Preferente y Derechos Sociales por la cesión del teatro.

Gracias al Servicio de Azafatas y Azafatos Paz y Bien por su importantísima aportación al buen desarrollo y elegancia del acto.

Gracias al grupo de baile Zyrdanza por dejarse la piel en el escenario llenando de emoción el tiempo y el espacio.

Gracias a todo el equipo humano involucrado en el desarrollo del evento.

Gracias a los compañeros y compañeras encargado del catering servido tras el evento en el que hicimos familia.

Gracias a todas las personas asistentes porque solo así se puede compartir la vida.

“Aquí está el fruto. Éste es un testamento de amor, de servicio, que ha dado vida a tantas y tantas personas”. Palabras de Rafael Pozo.