Paz y Bien llegó a Santiponce en 1981 y ahí comenzó a escribirse la historia de esta entidad, que hasta el momento solo había tocado con la punta de los dedos lo que le deparaba el futuro.

Así, como se dijo en una gala de la Discapacidad, Paz y Bien es Santiponce y Santiponce es Paz y Bien.

Es una localidad que siempre ha brindado apoyo, calor y cariño. Una localidad volcada con las personas a las que acompañamos, a las que hacen partícipes de su vida social y humana.

Y un ejemplo de ello fue lo vivido el pasado 15 de junio con la salida extraordinaria de Nuestro Padre Jesús Nazareno, con motivo de la entrega de la Llave de Oro de la Villa. En su recorrido pasó por el enclave único, histórico y patrimonio cultural como es el Monasterio de San Isidoro del Campo, donde se ubican nuestros servicios para personas con discapacidad intelectual.

Así, las personas usuarias de la residencia ‘José Valverde Linares’ tuvieron la oportunidad de ser parte activa de un momento único e irrepetible cuando el Nazareno, atribuido a José de Arce en el siglo XVII y una de las tallas más destacadas de la provincia, regresó al lugar que fue su casa, en tiempos memorables, acompañado de un cortejo de fieles.

Prometió dejar estampas únicas y así fue lo sucedido para quienes lo recibieron, que lo tenían todo previsto para esperarle, servirle y honrarle en una tarde cargada de emoción, gala y devoción.

La residencia además fue sede para el cortejo de religiosos que dirigirían la Solemne Misa Estacional, que tuvo lugar previamente a la concesión de la Llave. El discurrir de religiosos por el patio del edificio, ser sede para albergar al obispo de Mentesa y auxiliar de Sevilla, Don Teodoro León, y, sobre todo, disfrutar de ver la felicidad y la ilusión en las caras de las personas usuarias fueron los puntos a reseñar de los preparativos organizados por la Hermandad del Rosario.

Cuando eran las 19.00 horas, de repente, se acercó hacia las puertas de la entidad. Con paso firme pero sigiloso hizo entrada por el cancel que lleva a la residencia, donde se le esperaba con lágrimas en los ojos, acompañados por fray Rafael Pozo, quien ofició una oración e hizo tocar al llamador para que, sobre sus pies, Nuestro Padre Jesús Nazareno continuase hasta el patio, acompañado de dos de nuestras personas usuarias, portando una ofrenda floral, en señal de gratitud.

Nuestro Padre Jesús Nazareno regresó al que fue su hogar durante tantos años, ofreciendo una estampa histórica para todos y haciendo que la Asociación Paz y Bien fuese parte de este momento.

Gracias a la Hermandad del Rosario por ofrecernos disfrutar de ello.

Gracias por permitir que quede en nuestras retinas la unión visual de Nuestro Señor, junto al Monasterio de San Isidoro del Campo y la fachada de la primera residencia de la Asociación Paz y Bien.

Gracias Santiponce, por incluirnos en tu historia.