Paz y Bien se ha construido sobre una firme base sustentada en la defensa de los derechos de distintos colectivos, de grupos de mujeres y hombres que necesitaban una respuesta diferente a sus demandas por parte de la sociedad. Hemos alzado la voz, y lo seguiremos haciendo, para el reconocimiento y fortalecimiento de unas políticas sociales donde la dignidad, la personalización y la promoción de la autonomía han guiado el trabajo. Colaboramos activamente durante los años 90 en la ordenación del sector de discapacidad en Andalucía, en respuesta a la experiencia que, hasta esa fecha, ya atesorábamos con la prestación de unos apoyos profesionales construidos desde la innovación, el compromiso social, la ética y la creatividad. La concertación pública en ese momento supuso un punto de inflexión para la iniciativa social, pasando de fórmulas graciables a un espacio de seguridad no conocido. Pero, su evolución no ha caminado de la mano de las demandas de este sector de la población. La reiterada crisis sanitaria puso en el centro del debate los modelos de cuidados de larga duración existentes y el sector se alineó ante la transición a la que debemos de encaminarnos. No obstante, sin un sistema de financiación ajustado a la realidad de los servicios, difícilmente podremos sostener un modelo que, tras más de 30 años, ha demostrado su validez.
Durante el mes de octubre nos hemos sumado a una reivindicación por una financiación justa, en donde todas las sensibilidades del sector estamos siendo una única voz; porque de nuevo hemos de incidir en la dignidad, en el mantenimiento de unas condiciones de vida de ciudadanas y ciudadanos que, como recoge la Convención de Naciones Unidas sobre los derechos de las personas con discapacidad, requieren de los ajustes precisos para poder llevar una vida en igualdad de condiciones que el resto.


