Manolo Contreras se nos entregó como un premio, en la primera edición de los que van a llevar inscrito su nombre, pero se nos había entregado antes, mucho antes, como un regalo. Desde la Fundación que impulsara a partir de otro gran amigo de los que más necesitan, el médico asesinado Manuel Madrazo, quiso cogerse de nuestro brazo cuando Paz y Bien se acababa de abrir a la Cooperación y al mundo, en Guatemala. No dudó, cuando el Consultorio Médico de Paz y Bien en Tuncushá acababa de arrancar, en ser la punta de lanza de la formación para nuestros médicos y enfermeras, plantándose sin más excusa en Quezaltepeque para explicar cómo funcionaba un doppler. Hoy la Sala de Exploración de nuestro Consultorio lleva por ese detalle de entrega genuina su nombre. Nos convocaba a todo, porque quería vernos en todo lo que su Fundación emprendía: los cursos de cooperantes,
cualquier cosa de las que organizaba en el Colegio de Médicos… En quien primero pensaba para llevar lo que recogía de sus hospitales era en Paz y Bien y en Guatemala.

Manolo (y su Fundación Madrazo), con este Premio a la Mejor ONGD, que recogió el Presidente, Israel Montes, acompañado del técnico Paco Molina, nos volvió a convocar para que siguiéramos soñando el mundo
con él.