
La Asociación Paz y Bien puso en marcha el pasado año el proyecto ‘Desde la experiencia: Programa de dinamización de la población local para la inclusión de colectivos vulnerables desde la convivencia’, una iniciativa que busca acercar la realidad de las personas con discapacidad intelectual y de los menores en situación de desamparo a la población de la comarca de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche a la acción voluntaria.
Con una ayuda de 9.999,02 €, el programa ha tenido dos objetivos principales: dar a conocer la vida cotidiana de estos colectivos vulnerables y ofrecer a la ciudadanía oportunidades de colaboración a través de la acción social voluntaria.
Una experiencia transformadora
Más de 60 personas residentes en 11 municipios de la comarca han participado en el proyecto, compartiendo su tiempo y experiencias con personas con discapacidad intelectual y con menores tutelados que son atendidas en los centros de Paz y Bien en Cortegana, Galaroza y Corteconcepción.
Los datos reflejan la diversidad y compromiso de la población implicada:
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Más del 65% de las personas participantes tiene menos de 30 años, lo que muestra la implicación de la juventud en acciones de inclusión social.
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La participación femenina ha alcanzado el 83,33%, consolidando el papel de las mujeres en la acción social voluntaria.
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Asimismo, el programa ha contado con la implicación de personas con discapacidad, que representan el 25% de los participantes.
Gracias a este trabajo conjunto, se ha contribuido al bienestar de más de 90 personas vulnerables atendidas en los centros de la entidad.
Convivencia e inclusión como motores de cambio
El proyecto ‘Desde la experiencia’ se basa en la convivencia real y cercana como herramienta de aprendizaje y sensibilización. Al compartir actividades cotidianas, las personas participantes han podido romper prejuicios, mejorar el conocimiento sobre la diversidad y generar redes de apoyo que refuerzan la cohesión social en la comarca.
Con iniciativas como esta, Paz y Bien refuerza su compromiso con la inclusión y la igualdad de oportunidades, demostrando que la acción social voluntaria es una vía efectiva para construir comunidades más justas y solidarias.




