El 20 de enero del año 2000, en un día frío de Madrid, un grupo encabezado por Rafael Pozo, Josefa Romero y Manuel Romero, vivía uno de los momentos de oro de la historia de la entidad: la recogida del Premio Reina Sofía 1999 de Rehabilitación y de Integración, de manos de su Majestad la Reina, otorgado en el mes de octubre.
Cada año se recuerda ese día porque supuso el reconocimiento a un trabajo y una filosofía en el acompañamiento de las personas con discapacidad intelectual que dejaba huella.
El acto tenía lugar en el Palacio de la Zarzuela, organizado por el Real Patronato de Prevención y de Atención a Personas con Minusvalía, ahora el Real Patronato sobre Discapacidad, entidad que desde el principio creyó en el modelo de Paz y Bien, que perdura casi 45 años después de su fundación en 1979.
La expedición de Paz y Bien estuvo arropada por amigos, personalidades del momento y por la persona usuaria Paco Sotillo, que representó al resto de  sus compañeros y compañeras. Entre las autoridades asistentes al acto se encontraban Manuel Pimentel, ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Amalia Gómez, secretaria general de Asuntos Sociales, Joaquín Almunia, secretario general del PSOE, y Francisco Mira, secretario general del Real Patronato.
Este reconocimiento fue el colofón a la celebración del 20 aniversario de la entidad y reconocía la labor en el campo de la rehabilitación de las personas con discapacidad.