Sara Núñez vive en un municipio sevillano y tiene un hijo mayor de edad, con discapacidad. Trabaja en un centro médico y también es monitora del comedor del colegio donde estudia la niña de la que es familia colaboradora. Fue allí donde la conoció y al saber de su historia, quiso apoyarla de alguna manera. En julio de 2021 comenzó la colaboración formal con la pequeña, que tiene una hermana adolescente en el mismo centro de protección donde vive. Tiempo después, se hizo también familia colaboradora de la joven.
Tanto Sara como su hijo tienen una amplia red de amistades, con quienes las hermanas se relacionan durante las salidas de fines de semana y períodos vacacionales, al igual que con la familia de Sara, especialmente con su madre, que ya es también abuela de las niñas. Además, mantiene una relación muy cercana con los profesionales del centro de protección, con los que va de la mano en este acompañamiento a las menores.
¿Qué la empujó a hacerse Familia Colaboradora?
En mi caso tuve la suerte de conocer a las niñas en mi trabajo, y ya conocía la labor del centro con anterioridad.
Queríamos aportar un poco de nuestro tiempo y cariño y nos hizo mucha ilusión tener la oportunidad de poder
colaborar.
¿Cómo fueron los primeros momentos?
Complicados, pero a la vez muy emotivos. A pesar de conocernos, tuvimos que aprender a relacionarnos en diferentes entornos y situaciones distintas.
¿Qué retos supone la discapacidad intelectual para las personas que quieran ser familia colaboradora?
Creo que cada persona tiene unas capacidades diferentes. Es necesario adaptar las salidas, formarnos para que sus necesidades esten cubiertas, tener paciencia y escuchar los consejos de sus educadores y educadoras.
¿Qué apoyos recibe por parte del programa?
Información sobre las menores, su situación, apoyo, nos facilitan consejos en el día a día y nos ayudan en todo lo necesario para facilitar nuestra relación con los niños y niñas.
¿Qué beneficios ve en las menores que pueden estar relacionados con tener una Familia Colaboradora?
Conocer entornos diferentes a los del centro, el trato con una familia en su día a dia, con sus costumbres, con sus normas, etc.
¿Qué le aporta ser Familia Colaboradora?
Aprender a conocer a niños y niñas con capacidades diferentes y que vienen de situaciones diferentes a las de nuestra famila. Nos enriquece como personas y como familia.
¿Qué planes de futuro tiene para con las chicas?
Esperamos estar presente en sus vidas durante todo el tiempo posible y que nos sigan haciendo felices.
¿Qué mensaje daría a la sociedad para que de el paso de colaborar con los niños, niñas y adolescentes que precisan de figuras de apego como esta?
Que se dieran la oportunidad de conocer a estos niños y niñas, los centros y sus circunstancias y creo que verían la vida desde otra perspectiva, de todo lo que podemos aprender de ellos, el cariño que recibimos y la gran suerte de poder estar en sus vidas.
¿Volvería a colaborar con otro niño o niña cuando la menor cumpla la mayoría de edad?
Sí, sin dudarlo.


