RAFAEL RODRÍGUEZ GUERRERO
Presidente de la Asociación de la Prensa de Sevilla (APS)
Después de toda una vida dedicada a la profesión del Periodismo, ¿qué evolución cree que ha tenido el concepto de la discapacidad en general, y la discapacidad intelectual en particular, en los medios de comunicación?
La evolución, y positiva, ha sido notable. Ha ido en paralelo a la que ha experimentado la sociedad en general. Mucho y bueno ha tenido que ver la reforma constitucional, al cambiar el término “disminuidos” por el de “personas con discapacidad”. Los periodistas y el periodismo han tomado conciencia de lo que es una persona con discapacidad, y de lo que es su vida. Aunque aún queda mucho por hacer, porque todavía persisten estereotipos sociales más asentados en cuestiones ideológicas, el periodismo, en general, ha logrado y sabido poner el foco ético en el respeto a las personas de este colectivo, darles a ellas la voz y el protagonismo, apostar por su normalización e inclusión, y visibilizar sus necesidades. Dicho esto, un reproche objetivo: qué poco nos ocupamos de las personas con discapacidad, como de otros muchos grupos sociales. El ritmo vertiginoso de la actualidad informativa mediática nos lleva a olvidarnos de ellos en el día a día del periodismo, y eso no puede ser porque son parte de la misma realidad vital.
¿Qué papel juegan los medios y los y las periodistas en la configuración del imaginario colectivo?
Sin duda, un papel esencial. Lo es siempre, pero más en estos tiempos. En esta era de la desinformación, las mentiras y los bulos, dentro y fuera del periodismo, y de dominio comunicativo del poder digital, con las redes sociales, las plataformas y la Inteligencia Artificial, y de pseudoperiodistas y pseudomedios, que ni son periodistas ni son medios, pero que tienen una enorme influencia en la ciudadanía, el buen periodismo es totalmente necesario e imprescindible en la configuración del imaginario colectivo. Hay que hacer periodismo honesto y veraz, y, a la vez, la sociedad tiene que pensar y desarrollar un pensamiento crítico.
En lo que respecta a la discapacidad, se siguen viendo y escuchando conceptos obsoletos al referirse a las personas y colectivos.
¿Cómo se puede minimizar esa disonancia?
Con un periodismo responsable, riguroso y respetuoso. Urge cuidar el lenguaje, eso es fundamental. Las palabras que usemos son claves. Los periodistas tenemos que ser sensibles y conscientes, y tenemos que educarnos y aprender. Hay que dar protagonismo a estas personas, incluso por encima de sus familias y entornos, y todo con absoluta naturalidad ¿Cómo contaría un periodista la realidad de su hijo o hija, de su hermano o hermana, de su amigo o amiga con discapacidad? Pues tal y como lo haría con los suyos tiene que hacerlo con los demás.
¿Por qué cree que los medios prestan poca atención a la realidad de las entidades sociales?
Por la velocidad de la información mediática que nos arrastra, importe o no a la opinión pública. El ruido del momento y su impacto social dominan hoy por completo, y nos olvidamos de cosas de enorme trascendencia que le pasan a la gente, y que seguro les importan y preocupan más. El periodismo, como la propia ciudadanía, tiene que pararse y repensar este modo de actuar.
¿Qué papel juegan instituciones como las asociaciones de periodistas a la hora de sensibilizar a los y las profesionales de los medios? ¿Qué se hace desde la APS?
Nuestra labor debe centrarse en la formación de los periodistas en esta materia y en ser un faro de la ética y de cómo debemos actuar. La Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) ya aprobó un informe sobre el tratamiento informativo de personas con discapacidad, elaborado por la Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología, cuyos principales puntos fueron incluidos en el Código Ético que rige nuestra profesión. Algunos medios de comunicación también han dado un paso adelante y cuentan con sus propios códigos sobre el tratamiento de las personas con discapacidad. Es importante cumplirlos y aplicarlos.
¿Qué escenario ideal imagina en cuanto a la difusión actualizada y positiva de las personas con discapacidad, que además pueda tener un impacto positivo en ellas?
El escenario ideal sería el de todos y todas juntos e iguales, y ya ¿Cómo y cuándo se podrá conseguir? Ojalá fuera hoy mismo, pero no será así. La igualdad sigue siendo una asignatura pendiente de la sociedad. De manera individual o colectiva, y desde el convencimiento de que tiene que ser así, tenemos que hacer que esa igualdad sea posible y real. Los periodistas, los primeros en ese camino y en ese objetivo. La vida es una, con todos iguales y diferentes.

